
Basta con ir de camino al trabajo una mañana cualquiera , con el sol al fondo, siendo la única fuente de calor que recibes en los que son días bastante fríos, para que sientas como mágicamente esa temperatura trae consigo algo de alegría y además, algunas preguntas y cuestiones sobre la luz solar.
El sol y algo de historia
Por muchos muchos años el sol ha sido motivo de adoración, culto o en los casos más simples, de alegrías y festividades por diferentes motivos, según la época y lugar donde nos encontremos, pero siempre ligado a la importancia e imponencia que tiene el astro rey.
Para todos es bien sabido que sin el sol y su luz, la vida en la tierra no sería posible, sí que estamos cansados de leer sobe esto en nuestras escuelas y cada tanto tiempo que se habla sobre conservación y medio ambiente. Sin embargo, es la verdad y siempre ha sido así.
Por allá en los años 2400 a.c. y un poco más atrás, los egipcios adoraban al sol como el dios Ra, padre creador del mundo, la luz, la vida y la muerte; y el máximo díos entre todos ellos, a pesar de que hubo un faraón (Akenatón) que quiso destronarlo cambiándolo por el Dios del círculo solar Atón, con el tiempo Ra volvió a pocisionarse como el dios que era antes.
Un poco más acá en el tiempo y en ubicación geográfica, podemos ver como la sociedad inca adoraba a la deidad Inti, otra representación del sol como dios y creador del mundo; teniendo como par en su rango a la luna, quien era su hermana y esposa a la vez.
Incluso vemos la representación de Inti en la bandera de varios países del sur de América, como la de Argentina y Uruguay por ejemplo, o en la moneda oficial del Perú, el sol; recordando lo importante que fue esta deidad (el sol) para sus ancestros, el gran imperio inca.
Con los anteriores ejemplos no quiero sino ilustrar lo que todos sabemos y que diferentes civilizaciones conocían y actuaron a su manera, creando ídolos y rindiendo tributos de diferentes maneras; esto es, que sin el sol y su influencia “mágica” la vida no sería posible. A diferencia de las civilizaciones pasadas, hoy día con la tecnología al punto en el que se encuentra, nuestros métodos son menos místicos y más científicos, más de entender y menos el recibir ciegamente los beneficios.
Así es pues, que en la actualidad si bien aún existen cultos que encierran algo de símbologia a nuestra gran estrella, la ciencia sigue escudriñando cada vez más en el como nos alimentamos de su rayos, en cómo funciona el sol y en cómo funciona la luz.
¿Onda de luz o partícula de luz?
Desde que la ciencia se interesó en entender al sol, su luz y como actúa en el mundo se inició la cuestión de si, en efecto la luz es una onda o son partículas, lo cual varió de investigador a investigador, según sus conocimientos y áreas de estudios.
Por suerte, para que podamos conciliar el sueño y dejémos de preguntarnos quienes estaban en lo correcto, experimentos recientes en diferentes ubicaciones del mundo han coincidido en que la luz actúa como onda y como partículas a la vez.
Esto último sólo quise mencionarlo como dato interesante, la verdad me lo pregunté más de una vez y acá terminé por leer bastante sobre el tema.
¿Cómo consumimos la luz solar?
Bien, ya daré por sentado que sabemos que la luz solar es importante para la vida animal y vegetal, así que no me detendré mucho en los beneficios que solemos leer y escuchar, sino mejor en cómo absorbe el cuerpo humano la luz del sol.
No me extrañaría si me dices que también has escuchado alguna vez que la luz del sol es la principal fuente de vitamina D, después de todo, lo han dicho de muchas formas los médicos y especialistas. Yo mismo lo recomiendo cada vez que puedo, sin saber cómo es este proceso, debo confesar.
Para la absorción de dicha luz, basta con exponernos al sol directo, nuestros cuerpos son capaces de forma casi mágia (pero todo por medio de reacciones químicas), de absorber la luz y su radiación por medio de la piel, enviarla a los órganos encargados de sintetizarla, en este caso el hígado, y allí producir la ya mencionada vitamina D ¡maravilloso!.
Ahora, debo recordar que si estás leyendo esto en tiempos de cuarentena o si por alguna razón no puedes “salir al sol”, haz lo posible, es válido hacerlo desde tu balcón, ventana o terraza; pero hacerlo unos minutos al día es importante.
Día soleado, día perfecto

Bueno, debo admitir también que no soy el mayor amante de los días soleados, en contraparte a los días opacos, húmedos y a veces lluviosos, sin embargo, no podría negar el efecto que tiene sobre el ser humano vivir mayor cantidad de días en climas así, soleados, un buen estado de ánimo se mantiene con mayor facilidad.
Esto está ligado, como cabría esperar a los beneficios de la vitamina D sobre el cuerpo, el mísmo cuerpo que se “alegra” y estimula la producción de serotonina en nuestro cerebro, asociada con el estado de ánimo y problemas mentales de diferentes índoles en su ausencia. Ah, también por eso de vivr mayor parte del tiempo bajo un clima soleado, será que los latinos tenemos ese sabor (no me corrijan, sé que muchos no tenemos ni pizca).
En definitiva, a no ser que tengas problemas de la piel o similares; recibir la luz del sol será beneficiosa para todo tu ser, incluso para esas fotografías a la que quieres darles más aires de película de Peter Jackson y conceptos de profundidad. Así que ya puedes volverte un adorador del sol bien sea como un amante de broncearse en la playa o como un creyente de las religiones que en la actualidad han cambiado al sol por una figura más humana.