Se habla mucho, en algunos círculos no tan amplios, de la inspiración de las musas. “Que las musas te acompañen”, “que tu musa te susurre al oído” y otras frases similares he escuchado para desear una buena obra, un fluido desenvolvimiento, un dichoso y productivo arrebato de inspiración.
¿Qué o quienes eran las musas?
Desde la antigua Grecia nos llegó la mitología y con ella una cantidad importante de historias y mitos, como seguramente todos sabrán ya. La famosa mitología griega nos dejó en el campo de las artes su propia creencia o culto a los seres casi divinos (o divinos en algunos lugares) como lo son las musas.
Según nos cuentan los escritores más antiguos, son un grupo de 9 deidades, hijas de Zeus y Mnenósine, quienes bajaban del Olimpo a inspirar entre los hombres los más lindos y altos estados del ser para la creación de sus obras, en distintas áreas del arte, como lo son la literatura, en distintos géneros, incluso; la pintura y el teatro.
En la era moderna, estas agraciadas personificaciones siguen siendo el objetivo de versos y de pinturas que de vez en cuando se asoman a una atrevida galería de arte, sin embargo son cada vez menos frecuentes pero quienes tienen un mínimo conocimiento de lo que en ellas se deposita, siguen viendo en ellas la compañía necesaria a la hora de crear, pues saben que no hay arte sin una musa que le acompañe o haya dedicado sus palabras de aliento al autor.
¿Tienes una musa para tí?
Definitivamente yo tengo una musa; no, no en el sentido de pertenencia egoísta y definitiva, sino en el sentido de existencia, hay siempre en todo momento una Calíope que me exalta al observar un horizonte la cual conquistar, del cual saldría una aventura sin lugar a dudas; una Melpómene, porque no hay alegrías ni soluciones sin turbulencias ni tragedias y una Talía, pues al final la vida es una comedia, y aún más allá de esta vida nos espera una divina comedia ¿no?
Ah pero claro, no ha sido como yo inocentemente a mi temprana adolescencia quise pensar, que estas fuentes de saberes y de inspiración vendría de un ente, de una idea o una persona especial, ha sido por el contrario, un conjunto de personas y situaciones, muchas de éstas también ligadas a otras personas, quienes formaron en su conjunto una fuente de copiosa inspiración para mis ideas, para las palabras que de mi han nacido en el momento exacto y no tan exacto. Y como suele ser, muchas de estas personas ya no están conmigo, o como mucho, ya no en la forma en que lo desearía.
¿Existen las musas o las inventamos a conveniencia?
Más allá de la mitología y caminando un poco más en la vida moderna, puede que sí, la idea de las musas nos pueda parecer algo olvidado, fuera de uso y que simplemente se le puede conferir tal título a la persona amada. Sin embargo a lo largo de la historia se pueden observar claros ejemplos de mujeres que se volvieron las musas, en el más amplio sentido, de grandes y reconocidos artistas; Gala Éulard Dalí fue para Salvador Dalí su gran e innegable musa, fuente de las ideas y según diferentes artículos, era más creadora que inspiración (ésto último es otro tema a discutir).
Cierto también es, que esta persona ideal que nos leva a crear las más altas obras en nuestras vidas no siempre pueden estar a nuestro alcance o terminar como nuestras esposas; la musa para Alicia en el país de las maravillas, no fue más que una niña que le pidió le contara una historia un día en el que paseaban. Incluso, una fuente de inspiración o musa puede ser esa persona de ojos brillantes, que te topaste en el tren y que al cederle tu asiento te das cuenta de que su voz es encantadora, lo típico.
Lo cierto en este tema es que podrán ir y venir musas a nuestra vida pero siempre habrá una fuente, un epicentro de donde broten las palabras y bocetos que realicemos y ¿hay alguna razón para profundizar en si es una deidad que adopta la forma de un ser humano o no? Las musas están y estarán siempre con nosotros y debemos estar atentos a lo que sus gestos y palabras nos indican, pues ciertamente no es tan fácil entenderlas en esta sociedad moderna y acelerada.
