Te dediqué una canción, esperando resumiera y dijera en mejores palabras aquello que no me atrevo a decir por miedo al dolor de tu rechazo, por miedo a ser tan simple que mis pobres palabras no sean capaces de decir todo lo que necesito decir.
Un “te amo y te extraño” no son ni de lejos todo ese testamento que pude haber dicho que tenía para ti; no, son palabras que resumen vil y pobremente todo lo que el alma calla.
Antes de decir “te extraño” debería contarte las eternas noches en las que estirando mi mano en la oscura y fría noche busco el calor de tu cuerpo a mi lado y al despertar mi pesada respiración es la única que se oye alrededor mientras sigo con mi mente repasando líneas para desearte el mejor de los días.
Antes de decir la falta que me haces, debería mencionar el espacio que me separa de las personas, ese espacio que tú y solo tú llenas y, que estando presente me hacías sentir más allá de un mundo lleno de cosas vanas y graciosas, en un mundo lleno de amor, seguridad y eternidad.
No sólo eres luz de mis días oscuros, eres duda y certeza. Desarmas cualquier incertidumbre que se forja en mi porque eres siempre el destino que deseo alcanzar y recorrer.
No podría expresar el amor de la manera en que algunos tan fácilmente pueden hablar de él, siquiera acercarme a lo magno de dar luces sobre el sentirlo fluir en todo el cuerpo.
Lo que puedo es contarte con tímidas palabras la manera en que, en esos breves momentos de ternura y alegría que me causa alguna agradable sorpresa, mi corazón se acelera y mi cuerpo vibrante desea con cada molécula que el tuyo en algún lugar de la existencia y sin saber el por qué, se acelere y sienta esa emoción, que por una fracción de segundo sepas que mi alegría está para ti, que está en ti, que eres tú.
Si en algún momento me perdía entre la gente, tu estabas allí para hacerme sentir un gigante, ser el caballero que protege a su dama, que vela su sueño y que con el sólo perfume de su pañuelo como compañía, se enfrenta al mundo y vuelve con su amada.
A pesar de todo soy ese caballero, soy quien se enfrenta a la oscuridad que se opone a mi férrea convicción de llegar a ti. La magia que dejaste en mí con tu toque, sigue viva, sigue y perdura. Esa magia no puede provenir sino De los Angeles.
¿Que si te amo? Sí, es una manera simple de decirlo pero no menos alejada de la realidad ¿Que si te extraño? No hay un alba en el que piense en ti, un atardecer que no quiera contemplar a tu lado y una alegría que no necesite compartir contigo.
